¡Que no dejen de jugar!

Conforme van creciendo, nuestros pequeños tienen agendas más y más apretadas, salen de la escuela y van sus clases extracurriculares, regresan a casa para hacer tarea y en ocasiones tienen tiempo de ver un rato la tele antes de cenar e irse a dormir. Creemos que esta rutina es normal y les beneficia porque están activos todos los días y cumplen con sus responsabilidades. Sin embargo, mientras más grandes se vuelven, más se olvidan de una actividad esencial para su desarrollo y cuando somos adultos, olvidamos la importancia de esta para seguir siendo niños: El juego. 

En preescolar, los niños tienen dinámicas interactivas y divertidas que se combinan con los deberes diarios. En primaria los recesos son el momento perfecto para que los pequeños corran, salten, jueguen y descarguen toda su energía antes de volver al salón de clases. Cuando pasan a secundaria los deportes toman el protagonismo y se arman las “retas” de futbol, basquetbol o cualquier otro deporte, pero los equipos son pequeños y muchos adolescentes prefieren sentarse a platicar y comer su lunch a estar corriendo por las canchas de la escuela. La preparatoria es ese momento serio en el que ya no podemos ser niños y mucho menos andar corriendo, gritando y jugando, los espacios que existen para hacerlo son mínimos y ya ni hablar de la universidad. 

Con el paso de los años, el juego se convierte en deporte y este deporte se convierte en otra responsabilidad, por lo que al final los niños dejan de ser niños y los adolescentes olvidan cómo se sentía salir al receso y tener un verdadero descanso de las clases. Ahora con la pandemia, el juego se ha vuelto todavía más complicado, las dinámicas escolares son mucho más técnicas y es más difícil despegar a los pequeños y a los no tan pequeños de las pantallas: si no están trabajando, en la escuela o haciendo tarea, están viendo la tele, el celular o jugando algún videojuego..

Dejando de lado la nostalgia, aquí te dejamos algunas de las razones por las que niños y adultos deben seguir jugando: 

El juego en los niños pequeños:

  • Fomenta la cooperación y la honestidad
  • Aprenden que perder no es malo y que siempre se debe ser un buen perdedor y un buen ganador
  • Son más creativos y mejoran su imaginación
  • Mejoran su lectura y escritura 

El juego en los adultos: 

  • Promueve la relajación
  • Reduce el estrés
  • Ayuda a la memoria
  • Aumenta la coordinación y el tiempo de reacción 
  • Recordar y divertirse de nuevo 
  • Previene el aislamiento y soledad

Las razones son muchísimas y es cuestión de nosotros seguir fomentando el juego en nuestros hijos y en nosotros mismos por medio de juegos de mesa, dinámicas familiares, hacer deporte juntos, desempolvar los juguetes e inventar un juego de roles…Al final no se trata de jugar cuando nos toca, sólo cuando somos niños, se trata de encontrar los momentos para volver a sentirnos niños. 

Referencias:

Gummer, A. (s.f.). 14 RAZONES PARA JUGAR A CUALQUIER EDAD. The Genius of Play. https://thegeniusofplay.org/espanol/consejos/articulos/14-razones-para-jugar-a-cualquier-edad.aspx#.YHRp2S1t9QI

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